jueves, julio 19, 2007

¿Escribir o ser escritor?

Como decía el Gran Poeta: esa es la cuestión.
Desistí ya de escribir. Un oficio, un arte que me resulta ajeno, me es impropio. Como quien se asoma a una ventana del vecino, espiar la avalancha de blogs literarios plagados de gente talentosa me desanima.
También, estuve leyendo la obra de una escritora inédita premiada en un prestigioso concurso de mi ciudad y me desmorono. Mis pretensiones se desmoronan. Siento que soy más que muchos, pero mucho menos que muchos, muchísimos otros. Tanto menos, que no debiera considerar que esto, estas intentonas osadas, puedan ser consideradas escritos, relatos o lo que sea. Los manotazos torpes ni siquiera rozan lo elemental. ¡Qué ingenuidad, por Dios! Son la nada. Redacciones de un colegial que se alimenta con mamadera.
¿Qué es esto? ¿La catarsis de un fracaso, un preámbulo a la falsa modestia, la síntesis de la búsqueda de compasión, tratar de sentirse más acompañado en la mediocridad, un ensayo burdo sin sutilezas, los manotazos de un principiante que se alimenta con una mamadera literaria y escupe letras torpes, confundidas, llenas de dudas?
¿Qué es esto? No importa, lo publico, lo comparto. De todos modos me gustan los relatos auto-referenciales que resultan ser una gran mentira.

sábado, julio 14, 2007

104 huesos

El arquitecto vio que Esteban Ruiz estaba cortando una reja a siete metros de altura, subido a una escalera apoyada en la pared y no tenía asegurado su arnés. Un chiflido y un gesto bastaron para que el operario entendiera. Con desgano trabó el gancho en la reja, cortó el hierro que unía la reja a la pared y cayó arrastrado por el peso.

martes, julio 10, 2007

Salsoterapia

Este aviso está en la puerta del Centro de Jubilados de la calle Rodríguez Peña 525.
¿Se animan? Preguntar por Norma.

Cuando Norma vino a decirme lo de los cursos, yo no sabía qué hacer porque eso de andar con la cabeza fresca paseándose en "maióts" por un gimnasio no es para gente de mi edad, menos con la crisis de los energéticos que ni gas hay para la estufa y con el frío que hace, una tiene que ir a esos lugares donde la gente está toda traspirada igual y aunque me digan que el profesor es un churro, yo con eso no hago nada, porque quién se va a fijar en mí con estos pelos que la turrita de la otra cuadra, esa que se la da de peluquera porque estuvo dos meses de ayudante en un local de la galería, me viene y me hace a mí este desastre en la cabeza por culpa de Norma que me quiso convencer de ir para salir de su vida de porquería llevandome a mí porque ella no se anima a ir sola a eso de mejorar la calidad de vida y como no sabe o se hace la boba que yo en calidad soy la primera, para qué voy a ir a un centro de jubilados donde hacen salsoterapia, anti-depre, anti-estress, como dice el panfleto, pero qué se piensa esa vieja de Norma, qué me va a llevar así porque sí a en un lugar para entretener a viejas chotas y seguro terminamos jugando al bingo por una canasta familiar llena de turrones vencidos que a mí, en realidad, no me hace falta porque yo no soy una vieja que no tenga con qué, ni con quien estar, que no deja de ir a misa todos los días y que no soy como esas envidiosas que se reúnen con las damas de la caridad a decirle a las chicas pobres como conseguir trabajo y les sacan el cuero, que esa es una tilinga, que la otra no sé con cuántos anduvo y después se confiesan y le dicen al cura los chismes de los demás, como me contó el sacristán, que es un vago que estaba durmiendo detrás del confesionario cuando escucho que una de esas viejas santurronas hablaba mal de mí, que soy una vieja rasposa y no sé cuantas cosas más, decía de mí, pero así como me ves, ante todo, soy una señora bien educada, fui al casamiento de Estrugamou, estuve en la casa de la calle Alvear donde se hizo la fiesta allá por el 53’, pero yo que… qué te voy a andar contando a vos, justo a vos, que sos una poligrilla como tu amiga Norma, mirá si me voy a andar metiendo en eso de la salsoterapia, por favor…